La Ley de la Industria Eléctrica y su afectación a México

Durante la tarde de este martes y la madrugada del miércoles, fue aprobado el dictamen que reforma y adiciona diversas disposiciones de la Ley de la Industria Eléctrica en la Cámara de Diputados.

Se trata de una reforma que no privilegia a las familias y a los usuarios. Su aprobación va en contra de la economía y de la salud de los mexicanos.

Esta iniciativa tiene el potencial de convertir al modelo de la industria eléctrica en un monopolio y de destruir el mecanismo de despacho de energía de las centrales eléctricas que hoy opera el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) de manera independiente y que permite que haya competencia entre generadores y, por ende, mejores precios. 

Subirá el costo de la energía eléctrica. La mayor parte del costo de generación depende del combustible utilizado. ¿Qué es más barato y limpio: el viento, la energía solar o el carbón, combustóleo y diésel? Usar combustibles ineficientes y contaminantes como los que privilegia la reforma, implicará mayores tarifas para los usuarios. Es importante considerar que el despacho a la energía termoeléctrica producida por la CFE tiene un costo de generación 5 veces mayor a la generación de energía solar o eólica por parte de empresas privadas. Con esta reforma, la energía solar o eólica sería la tercera en ser despachada.

Si el costo no se transfiere de forma directa a los usuarios, se hará de forma indirecta mediante subsidios que serán cubiertos con el pago de impuestos de todos los mexicanos, además, las finanzas de la CFE se verán perjudicadas. Al eliminarse el incentivo para que el sistema compre primero la electricidad más barata y limpia se estaría destruyendo la eficiencia derivada de la competencia entre productores y dañando el medio ambiente.

Uno de los efectos más perniciosos identificados es que detiene la inversión y desalienta la llegada de nuevos proyectos al país, por ende, dejarán de crearse nuevas fuentes de empleo.

Se ignoró a las voces y organismos que advertimos que la reforma en sus términos vulnera los compromisos asumidos por México en el T-MEC y otros tratados internacionales suscritos, así como la certeza jurídica de las inversiones. Esto y los visos de inconstitucionalidad al no respetar la libre competencia, convertirán a esta potencial reforma en una legislación que seguramente se impugnará desde el primer día de su publicación.

En COPARMEX, estamos haciendo un llamado a los integrantes del Senado para enmendar la minuta que recibirán de la Cámara de Diputados, a que sean sensibles ante las graves consecuencias y efectos regresivos de esta modificación, y que de forma directa se traducirían en un alza a las tarifas que pagarían las familias y las empresas.

Con esta reforma se estaría mandando un mensaje equivocado al mundo, México no es ni debe ser un país cerrado o que vulnera la participación de la inversión privada.

México necesita un sector energético fuerte y con visión de largo plazo, que maximice la inversión tanto pública como privada. El sector privado está listo, puede y debe continuar participando en la creación de infraestructura energética para el bien de todos los mexicanos.

Más que apagones, nuestro país requiere un futuro con energía.