Los retos tras el Informe de Gobierno

El pasado 1 de septiembre, el presidente Enrique Peña Nieto hizo entrega de su IV Informe de Gobierno al Congreso de la Unión, en el que destacó los avances en las cinco metas nacionales que el mandatario propuso al inicio de su gestión: México en Paz, México Incluyente, México con Educación de Calidad, México Próspero y México con Responsabilidad Global.

A la fecha, estamos lejos de obtener los resultados que se esperaban en términos de crecimiento y creación de empleo. El complicado contexto internacional ha sido uno de los factores más importantes para que estas metas no hayan obtenido el alcance y la profundidad pronosticada.

Un ejemplo de ello son las reformas estructurales, principalmente la financiera y hacendaria, las cuales no han generado un impacto positivo suficiente, a pesar de que se ha aumentado la colocación del crédito al sector privado y de que ha mejorado ciertamente la recaudación para alcanzar 13% del Productoi Internto Bruto (PIB) al cierre de 2015, con respecto al 9.7% del observado en 2012.

Es fundamental lograr el superávit fiscal en 2017 y en 2018; esa será la señal de que se está corrigiendo el rumbo, porque es insostenible la actual estrategia de endeudamiento.

Las Reformas Estructurales son una excelente plataforma para lograrlo, siempre y cuando se logren vencer resistencias y se instrumenten los cambios de fondo, para llevar a la realidad los proyectos plasmados en el papel.

Por otra parte, también tenemos que resolver las carencias de nuestro Estado de Derecho, las cuales constituyen nuestra mayor debilidad estructural, que nos resta competitividad internacional e inhibe el bienestar general.

Estrategias utilizadas para la resolución de conflictos tales como el ocasionado por la CNTE en los últimos meses, ha puesto en riesgo el Estado de Derecho en entidades que hoy están al borde de un colapso social, económico y político.

La exigencia ciudadana para el fin de este problema es de soluciones, de resultados inmediatos, de restaurar el Estado de Derecho; no más rehenes ni más pérdidas para los que sí trabajamos por un mejor país, para nosotros y para nuestros hijos.

En otro tema, tenemos que reconocer la disposición del Ejecutivo para que el Sistema Nacional Anticorrupción mantuviera el espíritu ciudadano que le dio origen. Esto nos demuestra que cuando Gobierno y Sociedad ponen por delante el bien común, se pueden construir grandes acuerdos en beneficios de todos.

Este cuarto año de gobierno es un buen momento para generar los ajustes necesarios y retomar el rumbo hacia un gobierno que entregue buenas cuentas y que realice los cambios profundos que necesitamos.

La dirección del país requiere de un mayor compromiso del Gobierno para garantizar la vigencia del Estado de Derecho, condiciones adecuadas de Seguridad y la posibilidad de que los mexicanos sigamos trabajando para alcanzar mejores condiciones económicas y de calidad de vida.

Es tiempo de redoblar esfuerzos y de ser contundentes en las soluciones que consoliden el México por el que todos estamos trabajando.